Los cerrajeros profesionales estamos para servir a nuestros clientes y amigos en los más variados ejercicios de nuestra profesión, atentos a cualquier incidencia. Pero desde cerrajeros MC queremos, también, que, en la medida de lo posible, no te gastes un euro más de lo imprescindible, por esto queremos enseñarte a solucionar los problemas más comunes de la cerrajería.

En más ocasiones de las que se piensan en un principio, el problema con la cerradura (la llave no entra, que no gira, gira, pero no abre, la cerradura está demasiado dura…)puede arreglarse fácilmente, sin la actuación ni el gasto que significa llamar a un cerrajero profesional.

Es bastante común que, de forma rápida y sencilla, pero con los conocimientos adecuados, se puedan solucionar algunos problemas comunes con las cerraduras sin coste.

Hay que saber que el mecanismo de las cerraduras es delicado y a menudo requiere un pequeño mantenimiento. De esta forma, se consigue que tengan un funcionamiento óptimo y una larga vida. Además, evitará disgustos a los usuarios, que sabrán cómo actuar cuando aparezca un problema que impida o dificulte la entrada al hogar o al negocio.

Estos 6 trucos de cerrajería que utilizan los cerrajeros profesionales (Haz clic aquí para saber como elegir uno) serán de gran utilidad para los casos más comunes de incidencias que se suelen tener con las cerraduras.

1.     La llave no entra en la cerradura. Uno de los problemas más comunes de la cerrajería

Son dos las causas más probables para que una llave no penetre con facilidad en su cerradura. Por un lado, cuando la llave es nueva. En este caso, es posible que la copia conserve asperezas, es decir, que no haya sido bien limada y esté obstaculizando el paso. Su solución es dirigirse al establecimiento de copia de llaves nuevamente para que la revisen, rematándola adecuadamente.

Por otro lado, si la copia funcionó bien desde el principio, pero falla con el paso del tiempo, hay que fijarse en si hay algo impidiendo su entrada, ya sea suciedad o algún cuerpo mal colocado o puesto con mala intención, a propósito, en el interior de la propia cerradura. Si es así, con recurrir a un alfiler o a una aguja para retirarlo con cuidado, tratando de no introducirlo aún más, será suficiente.

Por último, es posible que no haya nada visible, pero hace mucho frío. En este caso es probable que la cerradura esté helada, impidiendo por la congelación el movimiento de los pistones. Solo habrá que calentar el conjunto de la pieza, con cuidado, para deshacer el hielo, e introducir la llave lentamente.

También es bastante habitual que se haya oxidado parte de su interior. En este caso, lubricar con spray de polvo de grafito debería de hacer correr la llave con facilidad.

2.     Si la llave se queda atascada dentro

Ante todo no pierda la calma, no se ponga nervioso. Puede que esto le ocurra en un momento con prisas y en un ataque de furia rompa la llave empeorando la situación. Con delicadeza, pero con firmeza, habrá que ir tirando con cuidado y sin hacer palanca (importante), ya que se podría doblar la llave y romperla. Para controlar el movimiento y evitar su rotura es aconsejable mantenerla atrapada con unas tenazas y tratar de extraerla moviéndola de lado a lado, ligera y suavemente.

3.     El pestillo no obedece la orden

Con el paso del tiempo, lo que más le suele pasar a los pestillos es que se desalineen por un uso continuado, otro de esos problemas más comunes de la cerrajería y que podemos solucionar sin la intervención de un profesional. Es normal que los pasadores sufran con golpes y tirones constantes. Esto provoca un desplazamiento de una de las dos partes, perdiendo la perfecta relación que deben mantener.

Este problema tiene estas tres posibles soluciones:

  1. Apretar los tornillos para que retorne a su posición inicial y retome el camino perfecto.
  2. Reajustar la pieza que se dispone en el marco de la puerta. De este modo, se adaptará al nuevo recorrido exigido por el probable desplazamiento que haya sufrido la puerta.
  3. Lubricar con spray de polvo de grafito el interior del pestillo.

4.     Se tiene que aplicar mucha fuerza para hacer girar la llave

Cuando se trata de un mecanismo combinado de apertura en los que se tiene que girar la llave y pomo al mismo tiempo, es bastante habitual que con el tiempo se endurezca. Si esto llega a ocurrir, habrá que accionar el mecanismo en distintos tiempos, buscando el punto óptimo de fricción.

Como se ha comentado, con el paso del tiempo, estos conjuntos pierden su articulación perfecta y se van aflojando. Si es una cerradura sencilla, puede deberse a un problema de lubricación. Por lo tanto, se deberá utilizar de nuevo un spray de grafito para lubricar el mecanismo.

5.     La llave gira loca y no abre

Cuando la llave se siente suelta en el interior de la cerradura, sin encontrar resistencia que permita la apertura del cerrojo, es muy probable que el mecanismo interior se haya dañado. Lo mejor es cambiar la cerradura completa. Si se poseen conocimientos, no perdamos el tiempo y actuemos, pero, en el caso de surgir alguna duda, llame al profesional. En casos como estos, la actuación de los cerrajeros expertos puede llevar a evitar un auténtico desastre que encarezca la avería.

6.     El pestillo se atasca

Una vez más, debido al desgaste y / o al deterioro que sufren las bisagras de la puerta, es posible que esta se haya desplazado y el pestillo se encuentre desajustado de su posición original. Esto tiene una fácil comprobación, levantar ligeramente la puerta y mirar si entonces se desplaza con facilidad el pasador. Si se confirma esta teoría, bastará con corregir esta desviación. La corrección puede realizarse  llevando el pestillo a una nueva posición o devolviendo las bisagras a la original.

Si en cualquiera de estos casos la situación se viera complicada, estaremos encantados de ofrecerles nuestro asesoramiento, llamando al 676 76 62 23. Somos especialistas, tan importantes para nuestros clientes como los productos naturales que se venden en esta tienda online para la naturaleza.